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oscarZine.com Analizando el mejor cine de estreno y su carrera hacia los Oscars 2009-2010
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pablo MIEMBRO HONORIFICO


Registrado: 02 Feb 2006 Mensajes: 7538 Ubicación: Bruselas
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Publicado: Mie May 20, 2009 6:27 pm Título del mensaje: GRANDES CLÁSICOS IV: Montgomery Clift |
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Quizás sorprenda que incluya a Montgomery Clift en el olimpo de los grandes clásicos del cine. No se trata de un Marlon Brandon o incluso de un James Dean generacional. Tampoco posee la gravedad de un Charles Laughton o de un Laurence Olivier shakesperiano. Monty Clift es un avis raris de la industria hollywoodense, un actor mayúsculo pero ciertamente inclasificable.
¿Qué es lo que hace entonces que Clift sea un auténtico mito del séptimo arte? Multitud de cosas. Empecemos.
Cuando a finales de los cuarenta hace su aparición el Actors Studio y sus novedosas técnicas interpretativas, pocos son los directores y productores que auguran futuro a esta nueva tendencia en la actuación. No es hasta principios de los años cincuenta y con Brando y su Kowalski por bandera cuando el método Stanilavski se adueña de Hollywood e impone su impronta definitiva: James Dean, Shelley Winters, Karl Malden, Paul Newman o Anne Bancroft se convierten en estrellas.
Sin embargo, Montgomery Clift, asociado también al método, irrumpe en la gran pantalla en 1948 cuando protagoniza Río Rojo de Howard Hawks y Los ángeles perdidos de Fred Zinemann. Dos obras maestras incontestables que dan a conocer al actor al gran público. Un actor que años antes del estallido del mítico Studio, hace suyas todas y cada una de las características propias del exitoso método. Es decir, Clift es un precursor del que beben todos los que llegan más tarde. Nacen los tipos tristes, solitarios, ambigüos y perdedores a la nueva usanza.
Con Río rojo, Clift, en un papel de héroe absolutamente alejado de cualquier comparación con los antiguos héroes del oeste que todavía sigue interpretando su partenaire en la película, John Wayne, ofrece una visión conmovedora y humanista de un vaquero más introspectivo de lo habitual hasta la fecha, un visionario inconformista que viene a convertirse en la otra cara de la moneda (y de los cambios de los tiempos) del dólar "fordiano". Wayne se va apagando y nace una nueva estrella: Clift.
En su personaje de Los ángeles perdidos, Clift es de nuevo un "tipo" habitualmente explotado por el cine más conservador y machista del Hollywood dorado: el soldado. Sin embargo, por primera vez, asistimos al retrato de un militar tierno, sensible y frágil que une su destino al de un muchacho desamparado. Un rol incomprensible en una época en la que Bogart era sinónimo de hombría y valentía.
La sensibilidad y fragilidad que destila su estilo interpretativo (contenido, basado en la mirada y de clara carga psicológica) obtiene cotas excepcionales en sus dos próximas películas: La heredera de William Wyler y sobre todo Un lugar en el sol de George Stevens. En esta última, Clift representa con sabiduría y contención de emociones a un joven ambicioso que, sin apenas darse cuenta, se encuentra con la espada de Damocles en la cabeza: o la anodina vida marital con pocos recursos al lado de Shelley Winters o la exitosa carrera industrial y amorosa al lado de una sensual Elisabeth Taylor. Esta dualidad de posibilidades se plasma en un Clift atormentado y angustioso capaz de trascender el mero retrato dramático. Pocos actores habrían podido rodar papeles de este calibre con tanto talento.
Ese mismo año, Clift rueda Yo confieso de Alfred Hitchcock, otra de sus cumbres interpretativas. El papel del padre Logan, un cura retraido, absorto en una angustia vital desproporcionada, dudoso y resignado encaja a la perfección con la historia (thriller de iglesario, podría llamarse) que confecciona con absoluta brillantez el maestro del suspense.
Los años cincuenta siguen siendo una década de éxito para el actor. Rueda su película más famosa: De aquí a la eternidad, de nuevo con Zinemann y dos dramas de altos vuelos con Elisabeth Taylor: El árbol de la vida, de Edward Dymitryk y De repente, el último verano de Mankiewickz. Es precisamente rodando El árbol de la vida, cuando Clift sufre un accidente de tráfico que le desfigura el rostro. Tras varias operaciones de cirujía estética (claramente visible su cambio facial a partir de entonces), el actor comienza su etapa más personalmente dura al abusar del alcohol y las drogas. Una cuesta abajo que acabará por finiquitar su existencia con apenas 46 años.
Clift, ya consagrado en la industria, rueda con Brando El baile de los malditos, recibiendo las primeras críticas tibias a una interpretación suya. Sin llegar a los niveles de otras películas, lo cierto es que Clift sigue explotanto el lado más triste, melancólico y frágil de todos sus personajes (aquí el sumiso soldado Noah Ackerman) , haciendo universal aquello de los hombres también lloran.
Con Vidas rebeldes, inclasificable obra maestra de John Huston con Clark Gable y Marilyn Monroe juntos y su breve pero intensa participación en El juicio de Nuremberg de Stanley Kramer, Clift cierra lo más granado de su selectísima filmografía. El resto, es de sobra conocido.
En fin, un actor sui generis, que, en mi opinión, contribuyó a ampliar el espectro psicológico de los personajes masculinos del Hollywood de los cuarenta y cincuenta, y en el que se vieron muy reflejados otros intérpretes posteriores llamados a hacer grandes papeles de mayores sensibilidades dramáticas. Desde aquí mi homenaje.
En Río rojo: un nuevo e introspectivo héroe americano. Nunca más quiso trabajar con Wayne, homófobo reconocido que lo repudió durante el rodaje.
Los ángeles perdidos. Un docudrama espectacular que pone la piel de gallina y que ofrece una emotiva interpretación de Clift como un soldado americano que recoge a un niño buscado por su madre tras la segunda Guerra Mundial.
Con Olivia de Havilland, que logró el oscar, en La heredera, otra de las obras maestras que surcan su carrera.
Con Elisabeth Taylor, con 16 añitos, en Un lugar en el sol, soberbio drama de George Stevens ganador de cinco oscars y con una portentosa partitura de Frank Waxman. Clift consiguió su segunda nominación al Oscar tras Los ángeles perdidos.
Como el Padre Logan en Yo confieso de Hitchcock, una de las películas más aclamadas por la Nouvelle Vague del maestro inglés. Monty lo borda como cura atormentado.
Sex symbol en De aquí a la eternidad, su tercera nominación al Oscar como actor principal. Nunca ganaría la estatuilla.
El baile de los malditos. Tras el accidente, Clift volvía a la gran pantalla como protagonista junto a Brando de esta película bélica poco reconocida en su momento.
Para acabar, os recomiendo vivamente el visionado de este clip, que no es sino su interpretación de pocos minutos en El juicio de Nuremberg. Por ella logró su cuarta y última nominación al oscar (como secundario esta vez). Apoteósico.
http://www.youtube.com/watch?v=glnDtQ0ld28&feature=PlayList&p=19BDF48793EA4A14&index=11 |
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paramétrico MIEMBRO HONORIFICO


Registrado: 08 Abr 2007 Mensajes: 5480
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Publicado: Mie May 20, 2009 6:59 pm Título del mensaje: |
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| Excelente. Montgomery Clift es un actor que me gusta mucho, mucho. Y en efecto, también creo que se le puede considerar único. |
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Huguin MIEMBRO HONORIFICO


Registrado: 21 Mar 2007 Mensajes: 5029 Ubicación: In Dreams
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Publicado: Mie May 20, 2009 7:38 pm Título del mensaje: |
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Pues si lo dicen ustedes debe de serlo chicos, en mi caso poco le he visto a este actor, pero será una consideración urgente de verlo en pantalla, ya que de los filmes arriba mencionados lo he visto en un par solamente.
Por otra parte nuevamente Pablo, gracias por tus homenajes tan amenos que nos muestras. _________________ - Los perros actúan por instinto. ¿Por qué no perdonarlos? Pueden aprender muchas cosas...
- ...pero no si se los perdona por seguir sus instintos. |
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pablo MIEMBRO HONORIFICO


Registrado: 02 Feb 2006 Mensajes: 7538 Ubicación: Bruselas
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Publicado: Mie May 20, 2009 8:16 pm Título del mensaje: |
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Sí Huguin, por lo menos tienes que ver Un lugar en el sol, Los ángeles perdidos y Yo confieso. Ese tríptico es como decir Un tranvía, La ley del silencio y El padrino para Brando.
Ahora que lo pienso, la verdad es que me quitas mis clásicos (Brando, Clift, Dean y tantos otros) y no tengo ningún actor en activo que realmente me apasione como lo hacen estos clásicos, que además de soberbios actores, tienen filmografías ejemplares, con obras maestras a diestro y siniestro.
Con las actrices esto no me pasa (Carmen Maura, Huppert, Binoche, Verdú o Blanchett... y tantas en activo que me apasionan). |
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jinete palido ACOMODADOR


Registrado: 22 Ene 2007 Mensajes: 3309 Ubicación: Gijón
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Publicado: Mie May 20, 2009 8:50 pm Título del mensaje: |
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Yo añadiria Rio Rojo, su Matt Garth cruzando el ganado por las praderas del lejano Oeste es dificilmente olvidable. Impresionante Cliff, impresionante Wayne e impresionante Hawks. _________________ "Señora, le aseguro que he cenado con alguna de las zorras más asquerosas de mi época, y he cenado con alguna de las zorras más asquerosas del mundo entero, pero usted, señora, es la zorra más asquerosa de todas." |
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pablo MIEMBRO HONORIFICO


Registrado: 02 Feb 2006 Mensajes: 7538 Ubicación: Bruselas
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Publicado: Mie May 20, 2009 11:54 pm Título del mensaje: |
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| jinete palido escribió: | | Yo añadiria Rio Rojo, su Matt Garth cruzando el ganado por las praderas del lejano Oeste es dificilmente olvidable. Impresionante Cliff, impresionante Wayne e impresionante Hawks. |
La verdad es que sí. Qué peliculón, madre mía! Nunca dos actores tan contrapuestos han estado tan compenetrados en sus papeles! Y ese final... y esa fotografía en B/N y esa música de Dimitri Tiomkin y para rematarla Walter Brennan en su salsa! |
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